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25 de octubre de 2010

9ª Jornada. CANDITATOS A TODO TRAS SEIS SEMANAS INVICTOS.

CELTA DE VIGO 1-1 GRANADA
 
 
El Granada Club de Fútbol empata a uno en Balaídos pese a jugar uno de los mejores partidos de la temporada. Geijo empató el gol de Iago Aspas y pudo mandar los tres puntos hacia la Ciudad de La Alhambra en un mano a mano que chutó fuera.
 
El Granada empieza a demostrar lo que muchos entrenadores ya decían antes de que diera comienzo la temporada. Este equipo está entre los siete u ocho mejores de la categoría, y sólo un inicio de temporada renqueante y ante rivales de mucho calado, unido a la falta de puntería, le está privando en estos momentos de ocupar una plaza de privilegio en la clasificación.
 
El de ayer sábado no era un envite asequible precisamente. El Real Club Celta de Vigo, colíder junto al Rayo Vallecano al cierre de esta edición, se presumía como un depredador sanguinario para una frágil presa. Pero el paso de los minutos demostró que no fue así. Iago Aspas puso por delante al equipo gallego tras el descanso con un centro envenado que sorprendió a Roberto, un golazo casi involuntario. Pero el Granada no se arrugó y, pizarra en mano, desarboló a los locales que se vieron incapaces de contener la habilidad andaluza. Geijo, tras una jugada de bellísima factura, colocó la definitiva igualada en el cincuenta y seis. El choque se desarrolló por ráfagas, pero siempre llevó por bandera el toque de distinción y la calidad de sus protagonistas.



A los dos minutos, Benítez, que no tuvo su mejor día, ya inquietó la meta rival. Pero el balear se encontraba en posición anti reglamentaria. Aun así fue el cuadro vigués el que salió más enchufado y llevó más peligro inicial sobre la meta contraria. Fabri puso en práctica su tradicional cambio posicional de extremos; Benítez a la derecha y Orellana a la izquierda.


El equipo de Paco Herrera siguió pujando y utilizando las bandas para acular al cuadro dirigido técnicamente por Fabri. En el minuto nueve Benítez, a la contra, cabalgó por la izquierda pero su centro no fue alcanzado por Geijo que esperaba en el punto de penalti.
 
Con el paso del tiempo el Granada tomó la iniciativa y fue comiendo terreno al equipo céltico. Los de Paco Herrera tomaron consciencia de que el rival que les enfrentaba no era cojo ni mucho menos y dosificaron sus esfuerzos.
 
Lucena tuvo una caída en la parcela ancha que a la postre se convirtió en definitiva para el central. Y es que  a los veinte el granadino tuvo que dejar su puesto a Mensah. El Granada gozó a renglón seguido de varias ocasiones para abrir la lata. En el veintiuno Geijo peinó una falta botada por Benítez, e Íñigo no llegó en el segundo palo.


Poco después, los mismos protagonistas no pudieron contactar con un envío de Orellana. Y la más clara de todas llegó en el veintitrés; Benítez recibió en la izquierda en posición franca, recortó y, cuando se encontraba en disposición de disparar, marró recortando por última vez por miedo a chutar con la diestra.
 
Desde entonces las ocasiones fueron alternándose con un denominador común; la pifia arbitral. El Celta optó por jugar ahora por el centro y el Granada contestó cambiando nuevamente a los extremos de banda. Benítez botó una falta en el treinta que fue despejada por Falcón cuando Geijo se aprestaba para cabecearla.
Los celtiñas respondieron con un disparo largo de Trashorras que se marchó alto. La primera parte fue apagándose con más empuje visitante que local. Los de Paco Herrera se limitaron a utilizar el contragolpe como única herramienta ofensiva, mientras que el Granada gozó de algunas intentonas, siempre arrancadas desde el costado –aunque finalizadas tanto por las bandas como por el centro- , que no llegaron a buen puerto. Así se desvaneció el primer acto, con el marcador inicial; que en Balaídos, no era del todo malo.
 
La segunda parte se inició frenéticamente. Geijo, en el primer minuto, se quedó sólo ante Falcón pero el meta gallego llegó antes que el ariete helvético. La contestación viguesa no se hizo de rogar; y tan solo un minuto después los de Paco Herrera arribaron dos veces. En el cuarenta y nueve, el árbitro tocó involuntariamente el cuero y Geijo, tras desenvolverse chutó al bulto de Falcón.


Un minuto más tarde, en el cincuenta, Iago Aspas –con suma fortuna- recibió en el vértice del área, su centro se envenenó y terminó en la escuadra de un inoportuno Roberto que esperaba adelantado el balón colgado al área. Uno a cero, y la mala suerte que se obcecaba con el Granada. Aunque lo cortés no quita lo valiente, y el gol bien merece quedar guardado en las videotecas para los anales de la historia.
 
Pero la calidad y la entrega rojiblanca no podían pasar desapercibido, y tan solo cinco minutos después, y a la contra, llegaría la igualada. Orellana desfiló velozmente por la derecha, levantó la cabeza y vio a Abel desmarcado. El centrocampista, lejos de ponerse nervioso, abrió los ojos de su nuca y con el tacón y de primeras dejó el esférico en las botas de Geijo, quien en la frontal agarró un fuerte derechazo con el interior que se alojó irremisiblemente en la portería del equipo gallego.


El gol sirvió para dar confianza y fuerza a un Granada que se había desvanecido poco a poco. El Celta probó fortuna por mediación de Michu, que había entrado por Álex López segundos después del tanto de Geijo, sin embargo su lanzamiento salió desviado.
 
Las lesiones tampoco respetaron al Celta, y Falcón tuvo que marcharse tocado por Yoel. Y con los cambios también jugó Fabri, como siempre, e introdujo a Calvo en la segunda mitad para darle frescura a la creación, Óscar Pérez fue el sacrificado.
 
Al borde de la media hora, una preciosa combinación rojiblanca encabezada por Mikel Rico y Orellana no pudo finiquitarla Geijo mano a mano frente a Yoel. Era la ocasión más clara de los de Fabri desde que comenzara la segunda mitad, sin contar el gol.


El Granada pasó a dominar totalmente la posesión del balón y el control del centro del campo desde que en el cincuenta y seis anotara Geijo. El once granadinista no renunció en ningún momento a la victoria y continuó tocando y dejando en entredicho la propuesta planteada por Paco Herrera.  A sabiendas de que eran dueños y señores del partido, los de Fabri se estiraron. El Celta quedaba relegado a las voluntades de su adversario.
 
Sin embargo fue cuando el partido tocaba a su fin cuando los célticos se desembarazaron definitivamente. En un revuelo en el área, Michu metió la pierna y Roberto sacó una mano providencial cuando el cuero se adentraba en la portería. El empuje de los de Paco Herrera siempre tuvo la respuesta de una hacinada zaga rojiblanca.

 
Collantes entró en el descuento por Orellana, que aunque sin trascendencia negativa, había tenido un golpe apenas un minuto antes; y con la permuta agonizó el choque. El Granada acumula seis partidos consecutivos sin conocer la derrota, y lo más importante es que ha conseguido puntuar en una de las plazas más difíciles. Huele a lleno en Los Cármenes para el próximo sábado ante el Xerez (18:00 h. -Canal Sur 2-), en el que puede ser un punto de inflexión clarísimo de cara al objetivo final de los de Fabri, que ya no está tan claro que sea sólo la permanencia. Este equipo puede con todo y con todos.
 
 
FICHA TÉCNICA
Celta de Vigo: Falcón (Yoel, minuto 66); Hugo Mallo, Catalá, Jonathan Vila, Roberto Lago; Bustos, López Garai; Trashorras, Aspas, Álex López (Michu, minuto 57); David Rodríguez (Dani Abalo, minuto 75).
Granada C.F.: Roberto; Nyom, Rubén, Lucena (Mensah, minuto 20), Íñigo López; Óscar Pérez (Carlos Calvo, minuto 67), Mikel Rico, Abel Gómez; Orellana (Collantes, minuto 90+1), Dani Benítez y Álex Geijo.
Goles: 1-0, Iago Aspas (minuto 51); 1-1, Álex Geijo (minuto 56).
Árbitro: Santiago Jaime Latre del colegio aragonés: amonestó a los locales Álex López y Hugo Mallo; y a los visitantes Rubén Párraga, Mensah, Carlos Calvo y Dani Benítez. Fue asistido en las bandas por Ramón García Salas y César de Juana González. La labor de cuarto árbitro recayó en la figura de Pablo González Fuertes. El delegado informador fue Bernardino González Vázquez.
Incidencias: partido correspondiente a la novena jornada de la Liga Adelante disputado en el Estadio de Balaídos de Vigo ante 10.548 espectadores. En los prolegómenos del encuentro los jugadores de ambos equipos mostraron una pancarta y camisetas con motivo de la campaña solidaria “El Fútbol Profesional contra el Hambre”.

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