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21 de septiembre de 2014

grande granada , somos segundos y aun mas.

 Si el trabajo de Caparrós con el Granada es una carrera de fondo, cada semana que pasa el resultado se ve cada vez de forma más nítida. Da igual el marcador o el escenario, ayer el imponente nuevo San Mamés. El equipo rojiblanco es identificable y juega con personalidad. Nada que ver con el fantasma del año pasado. Ganar en La Catedral, sea nueva o vieja, es de esos triunfos que prestigian a un equipo y a un entrenador. Los granadinistas vencieron donde el curso pasado sólo lo hicieron dos escuadras que no eran Barcelona y Madrid. Hasta dejó a cero al Athletic en su campo en Liga, lo que nadie había hecho hasta ahora en el nuevo estadio. 
 
El significado de las palabras orden, velocidad y presión quedó plasmado sobre el verde vizcaíno desde el pitido inicial. Sobre todo de esta última. A los pocos segundos, entre Success y Córdoba se las arreglaron para, con sólo presionar, robar un balón en la frontal. La veloz reacción de Etxeita privó al nigeriano plantarse sólo ante Iraizoz. Poco rato más debió pasar entre una galopada del propio Success sobre San José que terminó en saque de esquina tras un error del portero forzado por el africano.
El Granada no fue ese equipo 'aculado' atrás que se vio hace una semana contra el Villarreal, sino que se encontró durante la primera parte liberado, con una defensa en tres cuartos de campo que inutilizaba las circulaciones interiores de Unai López, Susaeta y Muniain.
 A los nueve minutos llegó la primera ocasión clara del Granada: zurdazo de Rochina al rechace de un córner que despejó Iraizoz tapado por muchos jugadores. 
 
Eran minutos de un Granada efervescente y picante, que forzó tres saques de esquina en ese periodo (11'). Sin duda, el primer tiempo del  Granada fue para enmarcar. No sufrió en ningún momento, mostrando capacidades en todas las facetas del juego, con Córdoba y Success hirientes cada vez que tocaban la pelota y que hacían temblar a la defensa local.
 
A la presión hay que sumarle la intensidad. Cada balón dividido era para los jugadores ayer de azul cielo. Por eso, el Athletic estuvo visiblemente incómodo.
 
Por si algo fallaba, el Granada también tiene un último candado: Roberto. Otra vez el de Chantada cuajó uno de esos partidos que hunden en la miseria a cualquier arquero que fiche Pina en verano. En el 35' le sacó el 1-0 a Aduriz, que cabeceó a la perfección en el único error granadino del acto inicial. Luego, con una seguridad por alto que terminó por desesperar al Athletic, que veía cómo todos sus centros acababan en nada.
Con el partido llegando al intervalo, y sin visos de que el marcador se fuese a mover, llegó la jugada decisiva. La presión de Córdoba sobre Iturraspe, que estaba como último hombre, permitió al colombiano robarle la pelota al internacional de nuevo cuño de 'La Roja'. Se plantó sólo ante Iraizoz y le batió por bajo en una finalización un tanto sucia pero válida (39').
 
El partido cambió en la segunda parte, pero nada fuera del guión de Caparrós. De hecho, el Granada mostró otra de las múltiples caras que tiene preparadas su entrenador, que es la de vestirse con mono azul y ponerse a trabajar con oficio.
 
El plan del Athletic era el de remontar y el Granada respondió con orden defensivo, con todas las líneas visiblemente más juntas, y lo que es más importante, sin descomponerse lo más mínimo. Dentro de ese cuarto de hora de acoso y derribo de 'Los Leones', estos no acumularon ocasiones como para ponerle velas a San Roberto Fernández. Incluso, el Granada pudo liquidarlo a la contra. Primero, en un nuevo robo de Córdoba a San José cuyo pase de la muerte se topó con una zaga del Athletic que corría al repliegue. La segunda más clara, en una galopada de Success desde su propia área y que Foulquier no transformó en gol porque Iraizoz estuvo atentísimo para conjurar el peligro.
 A partir de ahí, el Granada se limitó a desesperar a un Athletic que se desfondó tanto que al final lo le llegó la nafta. Lo pudo empatar, claro, sobre todo a desde la entrada de Mikel Rico (quién sino), que dio a los suyos un equilibrio que privó a los de Caparrós atacar lo que quedaba de partido. Aduriz tuvo las mejores. Un trallazo de primeras sin dejar caer la pelota tras controlar con el pecho (fuera, 56'), y luego con una chilena (60'). Dentro del cuarto de hora final, un balón peinado de Mikel que se paseó por el área (78') y una manopla salvadora de Roberto a cabezazo de Iturraspe (89'). A balón parado casi todo. En juego fue imposible superar a un Granada en el que también funcionaron los cambios, Eddy, Javi Márquez y Juan Carlos aportaron oxígeno y supieron amarrar mejor al equipo en defensa.
 
Todo para terminar por cantar victoria, por primera vez, en la Nueva Catedral. España habla del Granada. Para bien. Mola, pero que no se suba. Véanlo así: tres puntos menos para la salvación.
- Athletic Club: Gorka Iraizoz; Iraola, Etxeita, San José, Balenziaga; Iturraspe, Erik Morán (Mikel Rico, m. 54), Unai López (Viguera, m. 46), Susaeta (Guillermo, 77), Muniain; y Aduriz.
- Granada CF: Roberto; Nyom, Babin, Murillo, Foulquier; Héctor Yuste, Fran Rico, Rochina (Eddy Silvestre, m. 61), Piti (Juan Carlos, m. 67); Success y Córdoba (Márquez, m. 73).
- Gol: 0-1, m. 39: Jhon Córdoba, en acción personal al aprovechar un error de Iturraspe.
- Árbitro: José Antonio Teixeira Vitienes (colegio cántabro). Amonestó a Iraola y Aduriz por el lado local; y a Nyom, Rochina, Yuste y Foulquier por el visitante.
- Incidencias: Partido correspondiente a la jornada cuatro de la Liga BBVA, disputado en el estadio de San Mamés, ante unos 50.000 espectadores.

15 de septiembre de 2014

"El empate es para estar contentos"

joaquín Caparrós se mostró "contento" porque su plantel ha logrado "sumar frente a un magnífico equipo". El entrenador del Granada ha explicado en la sala de prensa tras el choque que dieron la talla ante "un muy buen equipo que ha tenido mucha posesión" y que en el primer tiempo le faltó a los suyos irse "más arriba".
"En el segundo tiempo estuvimos mejor y tuvimos las ocasiones más claras del partido", ha añadido el preparador, quien se marcha "contento con el trabajo de los jugadores porque hemos logrado sumar frente a un magnífico equipo".
"Estuvimos mejor tras los cambios, eso significa que hay igualdad en la plantilla y buena gente en el banquillo", ha sentenciado Caparrós, quien buscaba con las sustituciones "superioridad numérica".
Al ser preguntado por el balance de las tres primeras jornadas, el preparador ha querido aclarar que están "conociendo cómo compiten los jugadores", ya que "un equipo no se hace en diez partidos, ni siquiera en meses" y que es "muy bueno sumar y ser competitivos".

Solidez y arreones para seguir invictos

 Cuando no se puede ganar, todo lo que sea sumar es bueno. Con esa sensación se fueron los aficionados del Granada anoche tras empatar con el Villarreal. Un punto que permite seguir invictos tras tres jornadas de liga y en la que se comienza a observar la sobriedad de los de Caparrós sobre todo a nivel defensivo, no tanto ofensivo. 

El tercer once de Caparrós en la presente temporada ofreció, como se preveía, dos novedades con respecto al equipo que a punto estuvo de ganar en Elche. El primero de ellos fue Juan Carlos, que ocupó el lateral izquierdo tras el experimento fallido de Sissoko, ayer en la grada. Pero sin duda fue el debut como titular de Alfredo Ortuño, formando dupla con el juvenil Success, la principal noticia del equipo que alineó el técnico utrerano ante la ausencia por lesión de El Arabi. El resto de la alineación no supuso ninguna sorpresa con Babin y Murillo como pareja de centrales, Fran Rico e Iturra en el eje del centro del campo y Rochina y Piti partiendo de las bandas pero con tendencia a jugar por dentro. 

No pudo comenzar mejor el Granada CF pues a los dos minutos Isaac Success, en plancha y a centro de Piti, remató junto al palo derecho de la portería defendida por Sergio Asenjo. Un primer aviso consecuencia de un inicio repleto de intensidad tratando de dominar la posesión ante un Villarreal al que le costó entrar en el partido fruto de la presión rojiblanca. Pero fue un espejismo porque cada vez que los de Marcelino se acercaban a las inmediaciones de Roberto, pese a su escasa posesión del balón, la grada no estaba tranquila. Así, a los 8 minutos, Mario desde la frontal disparó con su pierna mala, la izquierda, desde el vértice del área. Un intento que hizo a los rojiblancos no tener tanta alegría en ataque. 
 Conforme fueron avanzando los minutos, el Villarreal fue más reconocible, con Bruno como líder de los suyos en la medular junto a Manu Trigueros, hijo de Trigueros que fuera jugador rojiblanco a finales de los años 80. La movilidad de los castellonenses en línea de tres cuartos y la dupla Mario-Moi Gómez hacían que los visitantes cargaran el juego por la banda derecha, lo que impedía a Juan Carlos ni siquiera pasar del centro del campo. 
Si algo tiene claro Caparrós es que tanto Piti como Rochina no se encuentran cómodos fijados como extremos puros, de ahí que constantemente se les viera intercambiando sus posiciones y jugando en la media punta dejando así los flancos para los laterales, espacio que no aprovecharon. Cuando ambos se entienden y conectan, el juego del Granada es mucho más fluido en ataque y los puntas lo agradecen aunque a veces sean individualistas. Los destellos de Success, que jugó más de espaldas a portería que de cara, era el otro arma ofensivo de los locales que no tenían profundidad por los flancos para aburrimiento, entre otros, de Ortuño que apenas intervino en el juego. Defensivamente los rojiblancos eran estables pero en la fase ofensiva existía mucha distancia entre líneas, por lo que los tímidos ataques quedaban en nada. Faltaba un enlace por detrás de los puntas, posición que trataba de ocupar sobre todo Rochina pero sin fortuna. Piti no estaba, y pese a tener enfrente a un lateral de tan solo 17 años como Adrián Marín que debutaba ayer, apenas lo encaró en el primer acto. 

 Al igual que ante el Deportivo, Caparrós no se lo pensó y en el descanso realizó el primer cambio dejando en el vestuario a Success ante la sorpresa de parte de la grada para dar entrada a Machís. No hicieron más méritos que el nigeriano otros jugadores pero el peso del chaval no es el mismo que el de otras vacas sagradas. Hasta el minuto 52 el choque apenas tuvo algo de interés. Fue en ese instante cuando Gabriel remató un córner que obligó a Roberto a emplearse a fondo. Sin duda la ocasión más clara del choque hasta el momento y por parte de los visitantes, porque al Granada le costaba un mundo llegar a las inmediaciones de Asenjo. No tardó mucho el técnico utrerano en buscar un giro en el juego con la entrada de Javi Márquez en detrimento de Piti. Se buscaba reforzar la medular aunque ello supuso que Fran Rico cayera a banda derecha, algo que ya probó durante la pretemporada aunque el objetivo no era otro que exprimir a Nyom en ataque. Y así llegó el primer disparo entre los tres palos del Granada con un centro del galo que Ortuño al primer palo y en plancha remató deteniendo Asenjo (58'). Cuatro minutos más tarde fue Machís el que no remató con claridad otro centro del mundialista por Camerún. 

El partido pudo cambiar con una absurda jugada de Roberto que en un mal despeje casi termina con el cuero en su red ante la presión de Cheryshev. Una acción que llevó el susto a la grada pero de la que se desquitó atajando con seguridad un disparo desde la frontal de Vietto (74'). 

La entrada de Javi Márquez no se tradujo en una mejoría en la circulación. Tan solo con acciones individuales se lograba llegar con peligro al área de Asenjo, que quiso emular a Roberto y dejó muerto el cuero tras un centro desde la izquierda de Machís cuyo envío no atajó paseándose por la línea de gol hasta que Gabriel despejó el esférico. 

La entrada de Jhon Córdoba fue el revulsivo que buscaba Caparrós. En apenas tres intervenciones el colombiano se ganó a los seguidores granadinistas. Sobre todo en el minuto 84 tras sacarse un duro disparo a la media vuelta al primer palo que encontró una buena respuesta en Asenjo. Fue el inicio de un último arreón rojiblanco que con ocasiones de Machís, la del citado Córdoba y una última de Murillo de cabeza a saque de esquina con paradón de Asenjo que pudo desnivelar el choque para los rojiblancos pero no se tuvo la fortuna necesaria. Al menos se logra seguir con el casillero de derrotas a cero. Cinco puntos de nueve posibles, un buen balance para un equipo sólido atrás pero con dudas en ataque. Hay margen de mejora.